Disipar energía a la temperatura adecuada

La capacidad de disipar energía de una torre de refrigeración concreta es, teóricamente, ilimitada. Esto significa que cualquier torre que instalemos disipará la energía que el proceso aporta al líquido a refrigerar. Pero mientras una torre bien diseñada lo hará acercando la temperatura de salida del agua a la temperatura de bulbo húmedo del aire, una torre mal diseñada separará dichas temperaturas de manera significativa.

Dicho con otras palabras, una vez fijado el caudal, el rango (diferencia de temperatura caliente y fría del agua) depende solo del proceso, pero la aproximación (diferencia de temperatura fría del agua y la temperatura de bulbo húmedo del aire) depende exclusivamente de la torre.

El único límite a la capacidad de una torre es que la temperatura de entrada (temperatura caliente) no dañe los materiales de la torre. La conclusión, por tanto, es clara: la torre disipará el calor generado independientemente de su calidad; otra cuestión es que las temperaturas del agua sean adecuadas para el proceso.